En el Great Lakes Bloenergy Research Center en Madison, en Wisconsin, los investigadores están observando a un tipo de hormiga de cara a un nuevo proceso encimático, que en un futuro permitiría comercializar etanol de celulosa.

El etanol de celulosa es una tecnología que permite conseguir un biocombustible sostenible de una forma relativamente sencilla. En la práctica se consigue mediante la fermentación del azucar.

Hormiga

Este tipo de hormigas (cortadoras de hojas) se pueden encontrar en climas tropicales y viven en colonias enormes de hasta millones. Se encargan de transportar hojas para sus cultivos de hongos, los cuales producen goniglidias que utilizan para alimentarse. Pues, se ha descubierto que han desarrollado unas determinadas características que hacen de su “particular cocktail de encimas” algo atractivo para el desarrollo de biocombustible.

La principal limitación de obtener etanol de materia vegetal es que la mayoría de los azúcares no son viables para la fermentación con bacterias u otros microbios.

Sin embargo un cóctel de enzimas llamadas celulasas pueden descomponer la celulosa en sus unidades de azúcares, que si pueden ser fermentadas por microbios convirtiendo los azucares en etanol. Esto se ha denominado como el “oro verde” que podría reemplazar al petróleo y se ve como un potencial para reducir el consumo de combustibles fósiles.

Imaginaros que pudiésemos “cultivar” este tipo de insectos en hormigueros gigantes, adecuados su hábitat y utilizar sus habilidades para crear biocombustible, de forma barata y sencilla.

Este el objetivo pretenden conseguir estos investigadores, copiar y sintetizar el comportamiento de estas hormigas.

Fuente: worldofrenewables.com